miércoles, 10 de junio de 2009

~ Miel de hada nocturna ~


En un rincón del estrecho espacio entre linea y linea de cada baldosa, de puntillas temiendo dar el paso adelante, alzó la vista mirando la cúpula artificial creada entorno a ella. Abanicaba los dedos como quien toca una flauta y una vez abrió la palma de su mano, apareció de las sombras nocturnas de la noche de bóveda artificial, el diario en donde escribía cada paso. Pasaba las páginas del cuento recreándose en lo que había escrito tiempo y pasos atrás. Fue entonces cuando al querer recordar el perfume impregnado de cada momento cuando el viento sopló fuertemente. El corte solo fue superficial, la hoja no estaba lo suficientemente afilada de sentimientos; caía la diminuta gota de sangre por la comisura de sus pequeños pero carnosos labios y paso la yema de su dedo corazón, para luego saborearla.

- No terminar de leer lo escrito... es como dejarte con la miel en los labios - Decía mientras saboreaba su azucarada esencia carmín- Dulce y rojos quedan ahora mi instrumento de canto.

Cerró el diario con fuerza y lo dejo caer al suelo, rompiéndose este en miles de pequeños trocitos de papel, confeti de color blanco que se volvió rojo como la miel de los labios del hada de esta noche. Marcado y cosido el color borgoña alrededor de la palma que coloca en su pecho, incidiendo con fuerza con el dedo que se nombra igual que su baúl de sentimientos perdidos. Así alzo la voz la chica carmesí, y con voz sorda y palabras no escritas quiso decirle a la nada:

Miro distraidamente hacia el cielo
Donde los vientos juegan
Hundiéndome más profundamente que cualquiera
Incluso mi corazón se ahogó
Y ahora en este lugar te miro solamente a ti;
Si es un sueño que nunca volverá, entonces lo romperé
Incapaz de olvidar, deseo verte una vez mas.

Poniendo los espejismos uno al lado del otro
Recolectando sus sombras,
Sigo esperando mientras que,
Las agujas del reloj siguen congeladas

Noches sin sueño y mañanas de suspiros...
Tú preferida balada lunar...

Sin avisar incluso tu cuerpo me dejó atrás
Y ahora solamente estoy sola en este lugar
Creí que podríamos permanecer juntos sin cambiar
Como ese tiempo, que una vez, ame...

sábado, 22 de noviembre de 2008

-El paraguas de los hojas caidas-

Y creías que las tizas de color negro no se borran con las lágrimas que rozan el cristal de tu ventana. Y dices que no te importa que llueva mientras todo siga igual.

Paraguas...

Has dicho que solo quieres sentir las gotas caer sobre él. Para saber que llueve, que sigue siendo otoño.

Pulso...


Tiembla el pulso al pensar que el tiempo se para, y es que el mundo gira en el sentido contrario de las agujas de tu reloj.


Aguanta


Sostén la sartén por el mango para que no salpique, y así quizás las gotas de aceita caliente no lleguen a quemarte.
¿Sin sentir la lluvia? ¿Sin sentir el calor?

Pulso que se vuelve rítmico por no tener sujeto el mango que da la vuelta al paraguas que sostengo.
Y es por eso que me convierto en las risas de aquellos que no se mojan. Lloró, pero aun llorando, tu sigues viendo la misma mascara que ves en todos...

Igual que los demás paraguas...

viernes, 3 de octubre de 2008

-Tinte en sus ropas-

-Vamos Harmuna ... ¿Porque no quieres aceptarlo? ¿Acaso no ves como sufren tus reflejos, acaso no ves lo felices que son al verte en pie...?¿Es que ya no me ves? -Pregunta desganada.

-No...-pronuncia esa palabra, eso solo y nada mas.

-¿No recuerdas el porqué estas en pie?

-No...-dice de nuevo.

-Entonces...-le peina el pelo con los dedos mientras le vuelve a colocar la capucha sobre la cabeza.-Quizás tampoco recuerdes porque tu capucha se tiñó de rojo.


Aquellas palabras no afectaron a Harmuna en nada, sólo agradeció al viento por haberle colocado de nuevo la capucha en su sitio; sus ojos advirtieron que la capa comenzaba a descoserse por el pecho. Miró sin sorprenderse para luego dirigir los ojos a la siguiente casilla, allí donde colocaría esta vez los pies.

-Roja ... -logró pronunciar mientras daba un lento pero firme paso.

Los cristales del laberinto comenzaron a temblar...