viernes, 12 de septiembre de 2008

Pinzas en el aire, pies en la tierra


De puntillas la joven intentaba colocar la ropa que esa mañana deseaba tender. Tan sumergida en sus pensamientos no se percató de que alguien se acercaba lentamente tras su espalda.
Se quiso alzar tantos la jovencita que casi parecía estar caminando con los dedos de los pies, justo cuando el muchacho tras de ella agarrándola fuertemente de la cintura la alza para que alcancé el cordel.

-Déjame que te ayude a estar mas cerca del cielo- dijo el joven con voz dulce.

Se tendieron servilletas, camisas y calcetines. Se cogieron con pinzas sentimientos y palabras pronunciadas. Cada cual es libre de interpretar el cielo a su antojo. Cada uno somos nuestro propio astrónomo, pero realmente mientras ambos miraban como ondeaban los retales blancos del pasado, se preguntan sin decirse nada:

¿Quien esta mas cerca del cielo? El que casi lo toca sin de puntillas ponerse o la que al ser alzada abandona el tacto del suelo.

El tiempo es como un cordel que se va llenando de ropa, solo puedes tirar en un sentido. El cordel es un transcurso entre las prendas del pasado y las de tu madurez. Pero lo guardado y tendido cuando llueve y sopla el viento debe de ser recogido.

Él nunca mas le ayudo a tender, y ella mira al cielo de puntillas, esperando que llegué el día que sus pies se alcen solos para ir tras el...

viernes, 29 de agosto de 2008

Los ojos del Bosque - Bajo mis pies -

El sol con su luz, vuelve las hojas verdes del árbol en el que se posan los niños en doradas. Descalzos, ambos valanzean los pies mientras se sonríen el uno al otro comtemplando la distancia que les separa del suelo. La niña del camión blanco comienza a tararear mientras balancea un pie y el otro, a la vez que el niño que le mira por el rabillo del ojo, intenta reconocer la melodía.

-Na na na...-vocaliza mientras convierte el rumor del canto en sonido proviniente de sus labios.

"Veo yo bajo mis pies
sobre el cielo,veo yo
El viento escucha mi canción,
Veo luz bajo mis pies"

El niño se le queda mirando embobado mientras divisa una figura que nace bajo la sombra de ambos. Entonces pega un salto y la mira desde arriba, mientras ella sigue valanzeando los pies y cantando. El viento remueve las hojas y sus destellos deslumbran al chico que al protegerse de el con la mano, ve a la niña cada vez mas lejos. Y es entonces cuando al ser alejado de ella por una mano extraña comprende aquello que los ojos no ven. Entiende que la canción no podía sonarle, al igual que no se esperaba que al alejarse cada vez mas ya no sintiera la necesidad de cubrir su rostro con la mano que le cubre del sol y del cielo.

domingo, 10 de agosto de 2008

-Un paso hacia el abismo-

Negro... ese el color que ahora había decidido en su cabeza. ¿Elegido? no podríamos decir eso exactamente, digamos que quizás estuviera todo demasiado determinado. Así que solo pensó el color y las casilla negras se alzaron para que sus pies no siguieran mojados. La luna nace en el horizonte que ahora se vuelve cobalto y su capa roja se estira tanto que se transforma en un lazo de color carmesí que hondea en el aliento del viento.
A lo lejos, en la lejanía una silueta se difumina, mientras pájaros de color negro surcan los cielos.
Pájaros que la rodean con sus trinos, pájaros que pasan veloz por la superficie del agua y luego se introducen en el mar nadando como si fueran peces, como si el mar fuera el cielo. Y fue entonces cuando se ató el lazo al cuello al creerse asfixsiada por respirar agua, por no poder volar a la superficie. Se elevó su cuerpo y se vestido de seda blanca y transparente como si fuera un globo...

-Te veo...-alza la mano intentando coger una mano en la sombra que también intenta coger la suya- No me dejes Tetsu! -grita como quien ansia estar con el ser amado.

Pero antes de que nada pasé, antes si quiera de verle el rostro a aquel a quien nombra, alguien tira del lazo. Porque un globo no se llama así sino tiene una cuerda que lo até a su dueño; porque el deseo no existe cuando ya consigues lo anhelado.La mano se aleja y ella no la toma, donde el nuevo dueño le espera en el blanco mar que queda bajo ella. Pero antes de que siquiera pueda tocarla se dislumbra bajo una sonrisa en el rostro del joven vestido de blanco que acto seguido, corta con su sable el lazo que los une dejando a Harmuna flotando en la nada.

-Abro los ojos- dice viendo como ha dado un paso- de nuevo he vuelto a elegir, de nuevo la misma pesadilla, diferente comienzo mismo final. ¿Seras tu el siguiente... Aki?