viernes, 10 de junio de 2011

~ Tras las cortinas ~


De entre el satén emergía una sonrisa agridulce. Sus labios de algodón humedecían las flores pintadas con su aliento y sus hojas crecían hasta lo alto de aquellas cortinas tras el balcón transparente. Pegando el cuerpo a ellas, movió los brazos para crear el viento y la danza mientras sus ojos se perdían intentando enfocarle.

Al otro lado, la sombra del amor se hizo más grande conforme se acercaba a su luz. El rosa de las cortinas pasó a violeta y las manos ásperas parecieron rasgar la tela, antes de abrazarla.

- Elda...- su voz parecía quebrarse por segundos- no vuelvas a jugar así conmigo...

El silencio se hizo más tangible que el azúcar en el café de la tarde, y la herida de ausencia tan profunda que nada pudo cicatrizarla.

- Si me amaras, si lo hicieras de verdad... no necesitarías nada más en este mundo. Todo te sobraría, todo... -susurro a sus oídos, mientras que ululaba como el viento, directamente a sus labios.

Desde la lejanía, desde el fondo de la habitación, los ojos incrédulos creyeron ver como Marccelo abrazaba a una dama esbelta que lucia un vestido de vuelo rosa palo. Sus cabellos debieron perderse entre los dedos de este, mientras la besaba apasionadamente, con una mano colocada en su cintura de avispa. Pero... ¿Qué había realmente detrás de la cortina?

jueves, 9 de junio de 2011

... [Regreso]



Solo cuando el cristal es soldado por lágrima,s se abre el portal, reduciéndose el mundo de Harmuna al todo y la nada. La sombra de Marcello se alejó, dejando a las voces -hasta ahora sin acordes- con sonrisas en sus rostros.
Las personas pueden estar estancadas dentro de si mismas, pero jamás deberían estar así en sus sueños. Y fue aquí, en este justo instante, que se abrieron sus ojos y sus labios, volviendo a pronunciar...


" Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya y mi reino igual de grande...- completada con voz de plata la última parte- he nacido para amarte..."

miércoles, 29 de julio de 2009

Bajo mi techo infinito

Había escuchado tras de su nuca un aliento calido, a la vez de invisible. Como el llanto que calla para no alarmar a quien te sabe herido por sus palabras. Así Harmuna se puso de nuevo en pie, sostenida sobre las puntas de sus pies. Flaqueaba al entreabrir lo labios para pronunciar el nombre manchado con música a aguda de violonchelo.

De forma inconsciente echó las manos hacia atrás, rozando por primera vez la capa rígida de su propia burbuja.

“¿Cristal?” –decía mientras que rozaba con los dedos el frio cristal, friccionando con las yemas de sus dedos, haciendo un sonido incluso molesto, queriendo cerciorarse de la realidad tras de ella.

Muerta de miedo al no querer dar un tras pies se apoyó casi por completo en el cristal tras ella, viendo de forma casi nublada en mañana de otoño una joven tras este.

“¿Quién eres tu?” – Pegando las manos al cristal, como cuando una niña se mira al espejo al pintarse por primera vez los labios con carmín. No hubo respuesta, nada parecía querer hacer despertar a aquella de ojos cerrados tras la pared de su propio laberinto, mas su corazón se inquietó un instante. Miró entonces al otro lado sabiéndose atrapada, enjaulada y acorralada, ya sin haber mas sinónimos Harmuna inspiró a los demás lados y volvió a ver a otras dos chicas en los laterales, como si cada casilla del tablero estuviera cubierta por tres paredes de cristal invisibles, que la llevaran de forma irremediable al centro pero… ¿Cómo llegar al centro del laberinto?

“Por increíbles peligros e innumerables fatigas… me he abierto paso…” -Su voz se cortó de golpe y alguien pareció seguir la frase hace tanto pronunciada y su piel se erizo como si le congelaran el alma y dejando escapar lo que parecía un gemido pronuncio- “Sobre mí…”


miércoles, 10 de junio de 2009

~ Miel de hada nocturna ~


En un rincón del estrecho espacio entre linea y linea de cada baldosa, de puntillas temiendo dar el paso adelante, alzó la vista mirando la cúpula artificial creada entorno a ella. Abanicaba los dedos como quien toca una flauta y una vez abrió la palma de su mano, apareció de las sombras nocturnas de la noche de bóveda artificial, el diario en donde escribía cada paso. Pasaba las páginas del cuento recreándose en lo que había escrito tiempo y pasos atrás. Fue entonces cuando al querer recordar el perfume impregnado de cada momento cuando el viento sopló fuertemente. El corte solo fue superficial, la hoja no estaba lo suficientemente afilada de sentimientos; caía la diminuta gota de sangre por la comisura de sus pequeños pero carnosos labios y paso la yema de su dedo corazón, para luego saborearla.

- No terminar de leer lo escrito... es como dejarte con la miel en los labios - Decía mientras saboreaba su azucarada esencia carmín- Dulce y rojos quedan ahora mi instrumento de canto.

Cerró el diario con fuerza y lo dejo caer al suelo, rompiéndose este en miles de pequeños trocitos de papel, confeti de color blanco que se volvió rojo como la miel de los labios del hada de esta noche. Marcado y cosido el color borgoña alrededor de la palma que coloca en su pecho, incidiendo con fuerza con el dedo que se nombra igual que su baúl de sentimientos perdidos. Así alzo la voz la chica carmesí, y con voz sorda y palabras no escritas quiso decirle a la nada:

Miro distraidamente hacia el cielo
Donde los vientos juegan
Hundiéndome más profundamente que cualquiera
Incluso mi corazón se ahogó
Y ahora en este lugar te miro solamente a ti;
Si es un sueño que nunca volverá, entonces lo romperé
Incapaz de olvidar, deseo verte una vez mas.

Poniendo los espejismos uno al lado del otro
Recolectando sus sombras,
Sigo esperando mientras que,
Las agujas del reloj siguen congeladas

Noches sin sueño y mañanas de suspiros...
Tú preferida balada lunar...

Sin avisar incluso tu cuerpo me dejó atrás
Y ahora solamente estoy sola en este lugar
Creí que podríamos permanecer juntos sin cambiar
Como ese tiempo, que una vez, ame...

sábado, 22 de noviembre de 2008

-El paraguas de los hojas caidas-

Y creías que las tizas de color negro no se borran con las lágrimas que rozan el cristal de tu ventana. Y dices que no te importa que llueva mientras todo siga igual.

Paraguas...

Has dicho que solo quieres sentir las gotas caer sobre él. Para saber que llueve, que sigue siendo otoño.

Pulso...


Tiembla el pulso al pensar que el tiempo se para, y es que el mundo gira en el sentido contrario de las agujas de tu reloj.


Aguanta


Sostén la sartén por el mango para que no salpique, y así quizás las gotas de aceita caliente no lleguen a quemarte.
¿Sin sentir la lluvia? ¿Sin sentir el calor?

Pulso que se vuelve rítmico por no tener sujeto el mango que da la vuelta al paraguas que sostengo.
Y es por eso que me convierto en las risas de aquellos que no se mojan. Lloró, pero aun llorando, tu sigues viendo la misma mascara que ves en todos...

Igual que los demás paraguas...

viernes, 3 de octubre de 2008

-Tinte en sus ropas-

-Vamos Harmuna ... ¿Porque no quieres aceptarlo? ¿Acaso no ves como sufren tus reflejos, acaso no ves lo felices que son al verte en pie...?¿Es que ya no me ves? -Pregunta desganada.

-No...-pronuncia esa palabra, eso solo y nada mas.

-¿No recuerdas el porqué estas en pie?

-No...-dice de nuevo.

-Entonces...-le peina el pelo con los dedos mientras le vuelve a colocar la capucha sobre la cabeza.-Quizás tampoco recuerdes porque tu capucha se tiñó de rojo.


Aquellas palabras no afectaron a Harmuna en nada, sólo agradeció al viento por haberle colocado de nuevo la capucha en su sitio; sus ojos advirtieron que la capa comenzaba a descoserse por el pecho. Miró sin sorprenderse para luego dirigir los ojos a la siguiente casilla, allí donde colocaría esta vez los pies.

-Roja ... -logró pronunciar mientras daba un lento pero firme paso.

Los cristales del laberinto comenzaron a temblar...

lunes, 15 de septiembre de 2008

Tacones con sabor a Menta






















Me he transparentado y camuflado con el entorno solo para estar siempre junto a ti. He cambiado de forma solo para ti e incluso he recortado las palabras de mi nombre para que no te duela nombrarme, para que no te duela saber que siempre he estado aqui, pegada a ti.
Tatuado con tinta invisible queden por siempre mis besos en tus labios y en tu tersa piel al estar recien afeitada. Que huela el aire a menta por siempre y para siempre; que quede mi cuerpo unido al tuyo por pegamento de contacto maximo; que pueda abrir con mis manos vaporosas tu camisa cuando la calor te llegue y mi pelo sea la manta en las noches de invierno.

Solo pido un hueco en tu cuna, solo pido un espacio en el cielo cuando la mires a ellas. Una leve brisa como la que produce el lento agitar de un abanico y el sonido de unos tacones lejanos a ti, que hacen tu caminar ritmico. Abandona los recuerdos del pasado y quedate solo para mi.
Asi seas tu el ser camuflado y transparente que tiña mis sabanas de colores pastel en la noche de calor y la lluvia llene mi cuerpo mientras el sol nace en mis mejillas.

Mañana será tarde para mi de nuevo, pero tengo la eternidad para esperar tu llamada, al igual que mis manos peinan y trenzan mis cabellos de color pastel, para que tu cama no tenga ni una sola arruga, al igual que la almohada hoy se encuentra pegada a la cara que ya no se afeita por las mañanas. Porque hoy de nuevo huelo a menta ...

sábado, 13 de septiembre de 2008

Lagrima de Metal, Beso de Aire

Sus manos se enredaban con su corto cabello azabache tumbada en el banco metálico junto el río en el atardecer de un día mas. El mismo día y el último que las palabras ya no eran capaces de tener un significado mas haya de las miradas de ambos. La joven se apoyaba en el frío metal con sus manos, aferradas como para no avanzar ni un solo palmo mas. El se acercaba mas y mas tanto que su aliento se hizo mas profundo que la leve brisa, y el sonido del entreabrir de sus labios llamo a la humedad de los de la joven.

-Si me besas todo abra acabado -dijo la joven
-Todo habrá acabado igualmente- le replico

-Entonces prefiero que no lo hagas y que solo soples a mis labios como si fueras la brisa que ahora acaricia mi cuerpo, cuando quizás deberían ser tu manos. -decía mientras cerraba lentamente los ojos- Arrójalo despacio y ve alejándote poco a poco de mi. Que sea...despacio..que sea suave...que sea inolvidable...

El soplaba poco a poco en sus labios hasta que su aliento se mezcló con la brisa, desapareciendo paulatinamente hasta que yo solo quedo la nada. Y fue entonces cuando la joven que aun sujetaba un pequeño cuaderno en sus rodillas leyó de nuevo aquello que había escrito antes del fin de su cuento.

"Eso es para mi el beso, cuando rebota mi aliento contra la pared que duermo"

viernes, 12 de septiembre de 2008

Pinzas en el aire, pies en la tierra


De puntillas la joven intentaba colocar la ropa que esa mañana deseaba tender. Tan sumergida en sus pensamientos no se percató de que alguien se acercaba lentamente tras su espalda.
Se quiso alzar tantos la jovencita que casi parecía estar caminando con los dedos de los pies, justo cuando el muchacho tras de ella agarrándola fuertemente de la cintura la alza para que alcancé el cordel.

-Déjame que te ayude a estar mas cerca del cielo- dijo el joven con voz dulce.

Se tendieron servilletas, camisas y calcetines. Se cogieron con pinzas sentimientos y palabras pronunciadas. Cada cual es libre de interpretar el cielo a su antojo. Cada uno somos nuestro propio astrónomo, pero realmente mientras ambos miraban como ondeaban los retales blancos del pasado, se preguntan sin decirse nada:

¿Quien esta mas cerca del cielo? El que casi lo toca sin de puntillas ponerse o la que al ser alzada abandona el tacto del suelo.

El tiempo es como un cordel que se va llenando de ropa, solo puedes tirar en un sentido. El cordel es un transcurso entre las prendas del pasado y las de tu madurez. Pero lo guardado y tendido cuando llueve y sopla el viento debe de ser recogido.

Él nunca mas le ayudo a tender, y ella mira al cielo de puntillas, esperando que llegué el día que sus pies se alcen solos para ir tras el...

viernes, 29 de agosto de 2008

Los ojos del Bosque - Bajo mis pies -

El sol con su luz, vuelve las hojas verdes del árbol en el que se posan los niños en doradas. Descalzos, ambos valanzean los pies mientras se sonríen el uno al otro comtemplando la distancia que les separa del suelo. La niña del camión blanco comienza a tararear mientras balancea un pie y el otro, a la vez que el niño que le mira por el rabillo del ojo, intenta reconocer la melodía.

-Na na na...-vocaliza mientras convierte el rumor del canto en sonido proviniente de sus labios.

"Veo yo bajo mis pies
sobre el cielo,veo yo
El viento escucha mi canción,
Veo luz bajo mis pies"

El niño se le queda mirando embobado mientras divisa una figura que nace bajo la sombra de ambos. Entonces pega un salto y la mira desde arriba, mientras ella sigue valanzeando los pies y cantando. El viento remueve las hojas y sus destellos deslumbran al chico que al protegerse de el con la mano, ve a la niña cada vez mas lejos. Y es entonces cuando al ser alejado de ella por una mano extraña comprende aquello que los ojos no ven. Entiende que la canción no podía sonarle, al igual que no se esperaba que al alejarse cada vez mas ya no sintiera la necesidad de cubrir su rostro con la mano que le cubre del sol y del cielo.

domingo, 10 de agosto de 2008

-Un paso hacia el abismo-

Negro... ese el color que ahora había decidido en su cabeza. ¿Elegido? no podríamos decir eso exactamente, digamos que quizás estuviera todo demasiado determinado. Así que solo pensó el color y las casilla negras se alzaron para que sus pies no siguieran mojados. La luna nace en el horizonte que ahora se vuelve cobalto y su capa roja se estira tanto que se transforma en un lazo de color carmesí que hondea en el aliento del viento.
A lo lejos, en la lejanía una silueta se difumina, mientras pájaros de color negro surcan los cielos.
Pájaros que la rodean con sus trinos, pájaros que pasan veloz por la superficie del agua y luego se introducen en el mar nadando como si fueran peces, como si el mar fuera el cielo. Y fue entonces cuando se ató el lazo al cuello al creerse asfixsiada por respirar agua, por no poder volar a la superficie. Se elevó su cuerpo y se vestido de seda blanca y transparente como si fuera un globo...

-Te veo...-alza la mano intentando coger una mano en la sombra que también intenta coger la suya- No me dejes Tetsu! -grita como quien ansia estar con el ser amado.

Pero antes de que nada pasé, antes si quiera de verle el rostro a aquel a quien nombra, alguien tira del lazo. Porque un globo no se llama así sino tiene una cuerda que lo até a su dueño; porque el deseo no existe cuando ya consigues lo anhelado.La mano se aleja y ella no la toma, donde el nuevo dueño le espera en el blanco mar que queda bajo ella. Pero antes de que siquiera pueda tocarla se dislumbra bajo una sonrisa en el rostro del joven vestido de blanco que acto seguido, corta con su sable el lazo que los une dejando a Harmuna flotando en la nada.

-Abro los ojos- dice viendo como ha dado un paso- de nuevo he vuelto a elegir, de nuevo la misma pesadilla, diferente comienzo mismo final. ¿Seras tu el siguiente... Aki?

miércoles, 6 de agosto de 2008

-La sonata de las lágrimas-


Sonaba un piano en la oscuridad; caían las lágrimas de Harmuna al suelo encharcado al mismo ritmo que alguien desconocido tocaba las teclas de su elegante piano. Caía la lluvia de sus ojos, y el llanto no cesaba, al contrario; se incrementaba cada vez mas para que el pulso de Harmuna se acelerara por momentos.
Sentía la joven como se asfixiaba, como se desidratada por segundos al parecer su llanto torrencial de aguas incesantes y como sus ojos se volvían escarlatas por el dolor de su compungido corazón. Mas de repente la música llegó a sus oídos y comprendió que alguien, algo estaba tocando al ritmo de la caída de sus lágrimas, mientras se preguntaba a si misma "¿Lloro porque recuerdo la melodía? ¿Lloro porque aquel que toca el piano no escucha mi llanto?"

-Sonata...-pronuncio Harmuna entre susurros y la música paró de golpe, dejando colgada mas de cuatro notas.

Quizás todo cesara por lo dicho por la joven de capucha roja, o puede que simplemente fuera pura coincidencia. Aun así es el rojo se movía entre la noche y al llegar a la cuna del bebe, este lo tomo en brazos besando los finos cabellos dorados que sobresalen de las sabanas de nácar.

-Te pido que me perdones Ilbraya...No había escuchado tu llanto.

martes, 1 de julio de 2008

-La flauta-




Hoy sonaba una flauta en el silencio.

-Un nombre que comienza con la letra condenada a no poder hablar, pero que ella libera del castigo para hacerla sonora. Todo esta a su gusto, aun sabiendo que comienza a caminar por un tablero que quizas no le permita ganar, y aun sabiendo esta desea llegar al centro.
Nadie le alienta a caminar, nada la empuja a seguir ¿Quizas camina por inercia? ¿Es su voluntad tan fuerte como lo fue la mia? -
Pensaba casi en voz alta Elda, al verla dispuesta a dar su primer paso.

La melodia era de color pastel, y el color del pelo que ondea el viento, ondeaba melodioso mientras el viento se formaba alrededor de ella.

-El orden no importa si al final se tiene el mismo resultado. Lo comprobaras por ti misma tal y como yo lo comprobé o me veré obligada a dejar que caigas sola en la casilla que no deseas-decia con sus ojos cerrados mientras sus dedos se abanicaban en torno a los pequeños agujeros de la flauta.

La melodia agridulce, se convertio en triste y taciturna; los cabellos de Elda se tornaron grises como el cielo artificial sobre ella y los pies descalzos de harmuna vieron como el agua y sus hondas eran provocadas por algo mas que la propia lluvia.

-Quien mira el suelo, no es capaz de ser libre en el cielo...

jueves, 19 de junio de 2008

Las Puertas del Enigma



El agua caía y se quitó la capucha un instante.
Llueve en su mundo, y el tablero se dispone en el horizonte. El laberinto coge forma, y en su cabeza se ven ideas, garabatos e incluso escaleras.Peldaños invisible que subiría y sube poco a poco, hasta alcanzar su meta. Pero la realidad que ven sus ojos es otra.
El tablero esta dispuesto ante ella y la pared en la que se apoyaba el principio desaparece.
Las gotas pintadas en ella ahora son reales y el paraguas cae al suelo.
Mojada por el agua que cae, fría al sentir la humedad que ya solo se siente en las gotas caídas de un cielo artificial.

-Quiero sentir la lluvia...-Dijo Harmuna abriendo los brazos y luego dejándolos caer con desgana.

Decepcionada por no recomfortarle, cierra los ojos y suspira un instante; acto reflejo se quita la capucha roja y las gotas recorren su rostro y mojan su pelo castaño.

-Llora ahora el cielo para que no lo haga yo...-inspira- Dejo que el cielo vea mi rostro un instante... -suspira- Ahora sé que he dado mi primer paso...


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Es cierto que he estado mucho tiempo sin colgar nada y lo lamento. He vuelto con mas fuerza que antes. Aun siendo tan solo un hola, el mundo de harmuna se llena, asi que si estas leyendo estas lineas...----> Dejame una Señal ^^

lunes, 2 de junio de 2008

-Marca Pasos-


Tic Tac

El tiempo vuelve a andar

Tic tac

A cada paso que da

Tic Tac

Ya no hay marcha atras

Tic Tac

Es hora de empezar... a caminar

Tic tac tic tac

Marcado queda el ritmo del principio del final 

jueves, 1 de mayo de 2008

Vidriera de Sueños



 ¿Porque cristal? Color sobre el blanco sin tener que tintar al reflejarse tras de el. La mascara que nos cubre pero que no somos capaz de distinguirla, al creer que al ser transparente se ajusta a nuestro rostro y que los demás no pueden verla. Cuanto error en todo lo dicho y creído, ojala todo fuera así de sencillo. Se cree que la realidad es lo que podemos ver con nuestros ojos, pero obviamos el punto de vista del otro. No es solo lo que se ve, sino también lo que cada cual interpreta. Así podemos ver mil interpretaciones de un cuadro, de una novela o incluso del sabor del agua. Quizás solo haya una realidad pero digamos que saber lo evidente y ver que es así, no es para nada extimulante, quizás por eso nos guste darle vueltas a todos e incluso intentar, que no lograr, ver el punto de vista de los demás que nos rodean.
Es lo que le da miedo a ella, y lo que no le hace avanzar, pues cree ser la única sin mascara en el mundo que creo para ella, pero quizás el descubrimiento de las transparencias de tantas otras paredes que le rodean, el echo de no estar sola y ser juzgada por tantos puntos de vista que la observan, justo el motivo por el que prefiere no caminar...No avanzar.
Miedo, tiene demasiado miedo ¿Es eso? o es que es ella la única sin temor, que al no poder verle la mascara, nos engaña a todos aquellos que creemos entenderla.
El tiempo hace que todas las piezas se coloquen en su sitio, pero ... ¿Como se colocan en el lugar donde el tiempo no existe si no es nombrado?
El deseo es el comienzo del valor, pero ... ¿Como saber que se tiene valor para hacer algo, si la meta nunca esta clara?
La libertad es aquello que nos da alas, pero ¿es posible que aun siendo invisibles, puedas verlas y usarlas a tu antojo?
Puntos de vista, mascaras de colores al reflejarse el sol en la vidriera de los sueños no empezados. El paso decisivo, la orden recibida, esta apunto de comenzar. Pero no solo se ha borrado el color de unas medias, se ha creado el color en el suelo del vacío que pisaban sus pies descalzos, hay algo mas...

- A..aquello....-valbucea- q..que..-se lleva la mano al pecho- Tan grande...

Una lágrima cae y el pájaro enjaulado duerme.

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Un mes, viviendo entre paredes de colores que reflejan mi alma.

Gracce -^^-

miércoles, 30 de abril de 2008

El sol cubria los ojos que decian te quiero


Se escucha el respirar acelerado de un joven que parece tener prisa por llegar. Corre y cuando llega abre la ventana de par en par y deja entrar la luz y el aire del nuevo día.
Inspira como quien quiere saborear el aire con el sentido equivocado y paladear la brisa que le encharca los pulmones de un perfume que aguardaba, algo muy familiar, quizás demasiado.

- Elda!- dice apoyandose en el alféizar de la ventana como para darle una sorpresa- Sabia que hoy estarías bajo mi ventana

La felicidad envolvía las palabras del joven, pues su carrera había merecido la pena. Muchos se preguntan porque si tanto quería verla no bajaba hasta tenerla de frente, pero la razón era tan simple como el uso de un abanico. Solo abrir y después agitar hasta crear el aire, así de sencillo. La verdad pues sea dicha es que al joven le gustaba verla desde arriba, desde las alturas y agachar la mirada para intentar adivinar que decían sus labios justo detrás del abanico que esta portaba. Digamos que era solo un juego de niños, pero el arte de este juego solo puede observarse cuando lo haces desde el punto de vista de aquellos que participan en el.

- ¿Elda estas lista? -decia sonriente, mientras se desvivía por ver una sonrisa dibujada en el rostro tras elabanico de encaje y de palillos plateados- Si no hablas es que si ¿Verdad?

El sonido de la apertura del abanico rompe el silencio de la joven de ojos como los rayos de sol, que apoya el abanico en su mejilla derecha. Su gesto es frio, casi sin expresión pero su pulso es firme y su mirada es segura y certera.

- Venga por favor...¿Es que no te fias de mi? - dice al no ver sus labios moverse.

Primero se aparta el pelo de la cara para poder verle mejor, ya que el viento se levanto juguetón aquella mañana, acto seguido coloca el abanico en sus labios y baja la mirada.

- Eso es trampa ¿lo sabes? -le república con dulzura- Aun asi, cada dia te entiendo mejor...Elda...

El viento desaparecio en aquel instante y ella aun con el abanico en los labios, vuelve a dejar ver en esa mirada triste, el deseo de decir lo que ya ha dicho con el abanico, pero aun asi y percatandose de que el mira al cielo, abre el abanico entero y cubre sus ojos con el, supuestamente para que no le moleste el sol de aquella mañana como tantas otras que dice lo que siente, sin necesidad de usar sus labios para pronunciar palabras que el viento se lleve.

lunes, 28 de abril de 2008

Ejercicio de Cinta



Ha alzado la mano...Si, la ha alzado y estirado intentando tocarle, pero el lobo solo mueve las orejas como intentando escucharle. Sus ojos no le miran, pero aun así parece indicarle que avance, que no tenga miedo de lo que hay detrás de cada pared cristalina, que él por si mismo ya le advierte que es lo que hay tras ellas.

-Las orejas ¿Es eso verdad? - las señala con el dedo, asintiendo mientras el viento sigue agitándose con fuerza- Tus orejas, si es eso.

Al entenderla comienza a mover la cola como quien agita un trozo de tela vaporosa y la hace girar en círculos, mas y mas rápido. Tanto que la cola parece el final de un lazo de velo transparente, y es tal su parecido que en los ojos de harmuna se hacen realidad.

-La cinta transparente de la bailarina, el ejercicio de la gimnasta...-abre la palma de la mano para intentar tocarla pero no llega.

El viento se concentra en torno al lobo que sigue girando su cola tan fuerte que a veces la punta parece que toca el suelo, pero su maestría es tal, que nunca se produce el encuentro entre el lazo y el suelo.
Es tan hermoso el espectáculo que Harmuna parece hipnotizada por los bellos movimientos de la
cinta transparente, y es que esta tan absorta en verla danzar que olvida que el lobo aun sigue ahí, y este sabiendo que ya no le observa desaparece de nuevo convirtiéndose en espuma. El agua nuevamente toca sus pies y esta reacciona al sentir la blana espuma en sus pequeños dedos.

- No estas, pero el lazo sigue danzando.

Una sonrisa se deja ver de nuevo bajo su capucha roja, eso y nada mas queda cuando la marea baja de nuevo y sus pies descalzos siguen varados en las orillas de su mirar, cuando vuelve a nacer el soplo de la brisa y el aullido se alza de nuevo a la cupula celeste de la melancolia.

domingo, 27 de abril de 2008

El Lobo


Pero la caída de los cuadros de sus piernas, la perdida causada por el agua no le produjo dolor. Notaba como leves caricias al perder las escamas de esa piel artificial que ahora eran arrastradas como quien vierte un vaso de agua a una pared con serpentinas aderidas.

- No me duele - decía entre sonrisas casi imposibles de ver entre la niebla que aun solo la rodeaba a ella.

El viento creo la fuerza y las lágrimas al ser alborotadas como quien mezcla la harina se vuelve blanca. Así nació la espuma y así llego a ella.
El vaivén de las olas del mar en los pies de Harmuna, la chica que se encuentra en la orilla de un mar cristalino echo de miles de espejos, un laberinto que ahora tiene el suelo diferenciado en pequeños azulejos blancos y negros, que se colocan matematicamente uno junto al otro sin tocarse ambos colores, separando realidad de ficción.

- Estoy en pie - pronunciaba al sentir la espuma en sus pies descalzos.

Todo creado de la nada, todo creado por ella.
Ahora el mar se repliega y la marea baja tanto que desaparece y crea lo que sus ojos ven. Un ser echo con la espuma del mar y que ella observa mientras el color de su capucha roja es lo único que destaca en la nada y en el todo que la envuelve.

- Mi mundo y mi reino. Pero...

Es espuma pero parece nieve, pero las huellas no quedan impregnadas en el suelo, pues no se posa. Y es el viento el que ondea la espuma que queda creando la vida del pelo que cubre a la bestia, de patas esbeltas y afiladas zarpas de zafiro que no rayan el suelo pues su paso es etéreo. Todo lo que hace a un ser vivo, todo en el es agua y fuerza, viento y lágrimas, pero su mirada esta hueca pues las cuencas de sus ojos son solo el marco sin cristal de la ventana que la chica había creído cerrar. Y el aullido no fue del lobo de espuma blanca, pero sus orejas alertaron tal sonido, ese canto melancólico, ese grito susurrante que ahora resuena como quien acaricia con el dedo una copa con agua.
Una garganta que aulla consumida por el llanto de un sentimiento que nació al abrirse aquella ventana.

jueves, 24 de abril de 2008

La llegada de la Espuma



Soplaba tan fuerte el viento que las lágrimas derramadas por Harmuna salían despedidas de sus mejillas para chocar en los cristales de las paredes del laberinto. Parecía que la lluvia azotaba la quietud del laberinto, pero es que ni el viento consolaba a la joven que lloraba mas y mas...sin descanso.
Las lágrimas y el azote del viento la pusieron empapada, tanto que ya no parecía que llorara, sino que la lluvia la había mojado hasta lo mas profundo del corazón haciendo que su escudo de papel comenzara a humedecerse tanto que dejara ver la desnudez de su alma.
La fuerte brisa la castigaba, pero a mi parecer parecía querer despertarla haciéndole ver que no es única por el color de su capucha, sino que debería ponerse en pie aceptando la caída de los cuadros de sus piernas.

La caída de las escamas de colores contrapuestos que formaran el camino que la llevara al comienzo, y que siempre han estado en los caminos que ha recorrido al ser parte sus piernas y del color de sus huellas.